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La (fracasada) cultura del esfuerzo

Hablemos de las etiquetas

Como humanidad nos encantan las etiquetas, todos en algún momento las hemos usado y las seguiremos usando porque es, pareciera; parte intrínseca de la humanidad, esas mismas etiquetas son las que a lo largo de nuestra vida nos han ayudado a “diferenciar” si una persona es una u otra.

Seguro que más de una vez te topaste con comparaciones como: “es de colegio privado o público”, “viene de una familia católica o no creyente”, “creció en un ambiente autoritario o en uno liberal”, “su familia es un patriarcado o un matriarcado”, en fin, la lista aquí podría hacerse infinita. La verdad es que esas distinciones no llevan realmente a nada concluyente, sin embargo, nuestro empeño por distinguir sigue ahí.

En los últimos años como parte de estas distinciones he escuchado una nueva voz, que se aviva más con el paso de los días y es “aquellos que han sido educados en la cultura del esfuerzo”. Pfff, déjenme tomo aire que esto se va a poner feo…

En esta cultura no está del todo bien que de ti se diga “no se esfuerza nada” pero tampoco “pobre, se esfuerza mucho”. O sea, sí, pero más bien depende mucho del tono de voz con el que se use.

Ahora bien, si acudimos a “San Google” (que más vale que lo hagamos, jajaja) y buscamos “cultura del esfuerzo”, encontraremos ejemplos de empresarios del siglo XIX, lo cuál refuta mi argumento #1 de que esto es “algo nuevo”, incluso si nos damos un poco más de tiempo notaremos que este término se utiliza mucho en páginas deportivas y quizás con un poco de imaginación podremos hipotetizar que si los constructores de las pirámides vivieran, seguro que ellos también aparecerían en estos resultados porque ellos sí, vaya que hicieron esfuerzo.

“Esfuérzate por conseguir algo”

– Dicen por ahí…

En fin, regresemos al mundo “real”, sí, aquí, dónde el esfuerzo se ha convertido en el valor más importante de la sociedad. Dónde todo mundo a escuchado o dicho “esfuérzate para conseguir algo”. Con esto se logra entender que no importan los resultados, o si estás haciendo lo que realmente deseas, lo importante es que dejes la piel (o las neuronas) en eso que sea que estés haciendo.

¿No me creen? Vale, vayamos a hechos más recientes, hoy en día la reforma educativa es aplaudida porque premia el esfuerzo, esta educación no se basa en crear ciudadanos más y mejor preparados y obvio tampoco profesionales. Se basa en formar personas con mayor capacidad de esfuerzo (obreros de alta calidad). Y tiene sentido, una persona que se esfuerza más, estará más cansada, una persona cansada es alguien sin fuerza, fácil de manipular, de engañar o persuadir (como ustedes lo quieran llamar).

Por fa que ya lleguen los robots y se lleven este esfuerzo

Fuente: careers2030.cst.org

Dios guarde la hora en la que la tecnología nos permita alejarnos cada vez más del esfuerzo por que entonces ¿qué nos hará buenas personas?, tal parece que hoy en día si te estás esforzando ya por default estás haciendo algo bueno, no importa si tu esfuerzo no está generando nada productivo.

¿Por qué? ¿No deberíamos pensar que realmente lo importante es el progreso mientras los ciudadanos hacen lo que realmente les gusta hacer? Tal pareciera que vamos en el camino contrario por más que la tecnología llegue a “arrebatarnos” las actividades tortuosas si seguimos con esta cultura inventaremos nuevas formas con las cuáles torturarnos.

En mi opinión, la supuesta cultura del esfuerzo no es más que una falacia para intentar amansar a la clase trabajadora, algo que solo sirve para atomizar la solidaridad e inculcar una falsa ilusión de progreso para al mismo tiempo, difuminar o maquillar un poco la culpa de los explotadores e introducirla en el trabajador, y tiene que ser uno de los miembros putrefactos de la sociedad quien defina con doctorado en qué consiste la tan mentada meritocracia. Pero vamos, no se abrumen, ya quedamos que esto no es nuevo, esto no es más que un relato neoliberal, uno en donde la importancia personal a la hora de alcanzar el “éxito” es la de sobrevivir y perpetuarse cuando cada día a todas horas miles de hechos ocurriendo al mismo tiempo los sepultan en la cruda realidad.

Pareciera que a lo que hoy aspiran muchas personas es justo a eso, cobrar una mierda y trabajar 40 horas semanales quizás, algunas horas extra nunca remuneradas y si sobra tiempo y dinero trabajar un poco en resolver la casi nula vida personal porque estar casado con un ente al que ves dos horas por semana y sacar a pasear al niño o al perro al parque 20 minutos, amigos míos, no es tener vida personal.

NO, no alcanzarás el éxito por esforzarte, tampoco por mucho que le comas los genitales a tus superiores, vas a llegar al éxito si te fijas metas, si descubres y aclaras contigo mismo qué es lo que realmente quieres, seamos adultos por favor, tengamos un poco de madurez y analicemos la realidad con los hechos, no se engañen, la promesa de que si te esfuerzas automáticamente llega el éxito no está lejos de la promesa de las religiones y el paraíso en la otra vida. Es una mentira repetida una y mil veces con el objetivo de alienarnos y evidentemente de perpetuar a la burguesía en los puestos y asuntos de poder.

Me “esforzaré” por darles un ejemplo

De nuevo, ¿no me creen?

esfuerzo
Fuente: slate.com

¿Alguna vez vieron correr a Usain Bolt? Yo sí y vaya que lo disfrutaba es realmente espectacular, era realmente el mejor, con sus cualidades innatas que son realmente un espectáculo. Pero a donde quiero llegar es a los tres o cuatro que van por detrás, a los que realmente tienen que “esforzarse” para estar en un nivel menos que cercano, cuando Bolt corría al 90% ellos lo hacían al 110% a sabiendas que aún así no lo vencerían ni batirían ningún récord… ¿Lo ven? ¿Alguna vez les dieron una medalla diciéndoles “pobrecitos otórguenles una medalla por el esfuerzo que hicieron”? ¡No! ¡Por supuesto que no!

Ahora bien, la razón por la que seguían o han seguido intentándolo y esforzándose no es para que les den premios por esforzarse es para un día ganar una medalla, y no la van a ganar solo por el esfuerzo, la van a ganar porque tienen un entrenador, un plan, una meta, un objetivo, un KPI tan claro que no importa “todo el esfuerzo” que tengan que hacer porque seguro que lo harán, lo que realmente importará es que están haciendo algo que desean y no esperan que se les premie por eso, simplemente lo hacen.

Por este motivo me permito decir lo siguiente en voz alta. Para mí el esfuerzo está mal entendido y definitivamente no es algo por lo que te deberían pagar (en un trabajo) o aprobar (en la escuela), simplemente es algo que debe o no estar, según lo que tú prefieras, en mi caso, soy una persona tremendamente crítica conmigo misma y con lo que hago y por supuesto que lo soy con mis colaboradores, con mis alumnos, con mi socio y con  los que me rodean y es porque presumo de ser tremendamente crítica y exigente que no soy nada autocomplaciente, en resumen, me esfuerzo, sí, pero no espero que mis clientes ni nadie me pague por eso, espero que lo hagan porque les encanta lo que hago y por los resultados que entrego.

Así que aprovecho para decirle a mis alumnos y a mis colaboradores que jamás les condonaré por su esfuerzo, ese lo doy por default, lo haré por lo que sean capaces de demostrar en el acto, lo demás, es decisión de ustedes.

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